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martes, 10 de enero de 2017

Un poco sobre la cortesía

Los valores



Valores, un concepto muy complicado, pero igualmente necesario en la vida del ser humano. Tal vez por su complejidad es que existen tantos autores que ofrecen definiciones sobre el concepto y cada día aparecen nuevos elementos o principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud. Estas palabras de Juan Carlos Jiménez (2008) se presentan como una guía en nuestro diario vivir, la cual puede proporcionarnos el camino correcto para formular nuestras metas y propósitos, ya sean individuales o personales o colectivos. Muchas veces nuestros valores son los que dejan ver a los demás qué cosas nos gustan, cuáles son nuestros intereses, sentimientos y, sobre todo, cuáles son las convicciones más importantes en nuestro diario vivir. La tendencia a poner primero nuestros valores antes de actuar; proviene del pensamiento firme y seguro de que los valores son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con las demás personas. Los valores ayudan grandemente a moldear nuestra conducta de forma tal que podamos lograr el bienestar colectivo y una convivencia armoniosa.
Los valores, a pesar de ser complicados y alcanzar cierto grado de complejidad, vistos en el panorama de nuestra vida diaria, son sumamente sencillos. Algunos ejemplos de valores muy sencillos y de sana convivencia se ofrecerán adelante. Tomé la cortesía, aunque hay muchísimos otros valores, porque es una forma de empezar la vida armoniosa en la comunidad. El espacio para participar es libre, pueden ampliar esta corta participación.   
·         Cortesía:
o   El saludo diario: buenos días, buenas tardes, qué tal, una palmada, hasta luego y, hasta un “nos vemos” …
o   No pasar por alto: con permiso, gracias…
o   Hablar con voz moderada, especialmente en lugares públicos….
o   No comentar asuntos personales en voz alta…
o   Evitar gestos de mal gusto o desagrado en público…
o   No señalar, reírse o hablar en secreto de cualquier persona, no importa quién sea…
o   Demostrar gestos delicados, de agradecimiento y empatía cuando los meseros, bartenders o guías nos sirven…  
o   Dar propinas de acuerdo a las reglas…
o   Respetar las jerarquías, Sr., Sra., Licenciado, Reverendo…
o   Nunca usar “mira tú”, no pitar, no sonar los dedos, sino llamar por su nombre a la persona y, en caso de no saber el nombre, usar “con permiso dama o caballero”
o   Ser directo en caso de desconocer el nombre: “no escuché su nombre, por favor, puede repetírmelo, gracias”  
o   Fomentar la sana convivencia con familiares, vecinos y amigos, por ejemplo: invitarlos a tomar un café, a compartir fotos de algún acontecimiento o, simplemente reunirse a conversar de aquellos tiempos y de los presentes…
o   Visitar a sus familiares, vecinos y amigos en caso de enfermedad o duelo, ofrecer las condolencias en todo momento…
o   Muchas otras acciones
Estos ejemplos nos permiten visualizar lo fácil que es ser cortés, que bueno es vivir en armonía y que lindo es sentir que estamos aportando algo para hacer un mundo mejor, con tan solo una palabra. Gracias por leerme.  

Jiménez, J. C. (2008). El Valor de los Valores.  Caracas, Venezuela: Cograf Comunicaciones. ISBN 978-980-12-3474-6. 

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