Los valores
Valores, un concepto muy complicado, pero igualmente
necesario en la vida del ser humano. Tal vez por su complejidad es que existen
tantos autores que ofrecen definiciones sobre el concepto y cada día aparecen
nuevos elementos o principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento
en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos
ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un
comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.
Estas palabras de Juan Carlos Jiménez (2008) se presentan como una guía en nuestro
diario vivir, la cual puede proporcionarnos el camino correcto para formular nuestras
metas y propósitos, ya sean individuales o personales o colectivos. Muchas
veces nuestros valores son los que dejan ver a los demás qué cosas nos gustan,
cuáles son nuestros intereses, sentimientos y, sobre todo, cuáles son las
convicciones más importantes en nuestro diario vivir. La tendencia a poner
primero nuestros valores antes de actuar; proviene del pensamiento firme y
seguro de que los valores son la base para vivir en comunidad y relacionarnos
con las demás personas. Los valores ayudan grandemente a moldear nuestra conducta
de forma tal que podamos lograr el bienestar colectivo y una convivencia
armoniosa.
Los valores, a pesar de ser complicados y alcanzar
cierto grado de complejidad, vistos en el panorama de nuestra vida diaria, son
sumamente sencillos. Algunos ejemplos de valores muy sencillos y de sana
convivencia se ofrecerán adelante. Tomé la cortesía, aunque hay muchísimos otros
valores, porque es una forma de empezar la vida armoniosa en la comunidad. El
espacio para participar es libre, pueden ampliar esta corta participación.
·
Cortesía:
o
El saludo diario: buenos días, buenas tardes, qué tal,
una palmada, hasta luego y, hasta un “nos vemos” …
o
No pasar por alto: con permiso, gracias…
o
Hablar con voz moderada, especialmente en lugares públicos….
o
No comentar asuntos personales en voz alta…
o
Evitar gestos de mal gusto o desagrado en público…
o
No señalar, reírse o hablar en secreto de cualquier
persona, no importa quién sea…
o
Demostrar gestos delicados, de agradecimiento y empatía
cuando los meseros, bartenders o guías nos sirven…
o
Dar propinas de acuerdo a las reglas…
o
Nunca usar “mira tú”, no pitar, no sonar los dedos, sino
llamar por su nombre a la persona y, en caso de no saber el nombre, usar “con
permiso dama o caballero”
o
Ser directo en caso de desconocer el nombre: “no
escuché su nombre, por favor, puede repetírmelo, gracias”
o
Fomentar la sana convivencia con familiares, vecinos y
amigos, por ejemplo: invitarlos a tomar un café, a compartir fotos de algún acontecimiento
o, simplemente reunirse a conversar de aquellos tiempos y de los presentes…
o
Visitar a sus familiares, vecinos y amigos en caso de
enfermedad o duelo, ofrecer las condolencias en todo momento…
o
Muchas otras acciones
Estos ejemplos nos permiten visualizar lo fácil que es
ser cortés, que bueno es vivir en armonía y que lindo es sentir que estamos
aportando algo para hacer un mundo mejor, con tan solo una palabra. Gracias por
leerme.
Jiménez, J. C. (2008). El Valor de los Valores. Caracas, Venezuela: Cograf Comunicaciones.
ISBN 978-980-12-3474-6.
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